CARTA AL PAPA CON RUEGOS IMPIDA
ABANDONO Y MASACRE EN CUBA
La Habana, 1° de noviembre, 2009.
Papa Benedicto XVI.
Padre Santo:
La Habana – www.PayoLibre.com
– En angustia me dirijo a S. S. para rogarle por Nuestro Señor
Jesucristo la bendición para los cubanos y para sus sacerdotes, tan oprimidos
y confundidos unos y otros. E igualmente rogarle disponga que nuestros sacerdotes,
que proclaman que "la Iglesia no está para hacer política
sino para predicar el Evangelio", "la Iglesia es voz de los que no
tienen voz" y se contradicen con silencios, declaraciones confusas -y hasta
adulatorias al Gobierno- y omisión de deberes cívicos respecto
a nuestros sufrimientos, cumplan sus deberes de ciudadanos y pastores empeñándose
en imitar como varones viriles y justos al Buen Pastor que pone su vida por
las ovejas -mientras "el pastor mercenario huye"- guardándose
de colaboracionismo con la dictadura por aparente miedo a la represión,
defensa de intereses de su grupo ajenos a los del pueblo y de concordar con
la política de defensores extranjeros de la tiranía en Cuba -protagonizada
por el actual Gobierno español.
Asimismo le ruego aconseje paternalmente al católico
Miguel Ángel Moratinos, en quien muchos vemos a un enemigo de la libertad
de nuestra patria por su empeño en sostener a la tiranía. Tiranía
tan abortista por maltusianismo que provocó ya un peligrosísimo
desnivel de edades por el exterminio de más de 3 millones de vidas tan
sólo por legrados hasta principios de los años 90. Y que el católico,
Miguel Ángel Moratinos defiende con campañas en que asegura falsamente
que la camarilla cubana tiene intenciones de cambio y reforma y disminuye la
violación de los derechos humanos -Ignoramos por qué intereses
obra este canciller español, pero no queremos ver a nuestra Iglesia compartirlos
ni parecer aliada de esa política.
Le ruego Padre Santo -como rogaron otros- se dirija a las autoridades
cubanas en petición de libertad para los presos de conciencia y políticos.
Y para que el tratamiento a los reclusos sea el acordado en pactos de la ONU
en lugar de la tortura sistemática imperante en las prisiones cubanas
donde, según cálculos, padece el 1 - 1.5% de la población
nacional: hacinados, enfermándose por ser las condiciones incompatibles
con la salud física y mental, los tuberculosos juntos con los enfermos
de SIDA y alto índice de suicidios. Para defenderse de las violaciones
a sus derechos y dignidad muchos no encuentran otro camino que huelgas de hambre
en que el Gobierno se muestra inconmovible aunque pierdan la salud al borde
de la muerte -como ocurrió entre muchos casos con el reciente del médico
disidente Darsi Ferrer, preso sin juicio que lo reclamó dañándose
con 18 días de huelga.
Muchos están presos por "delitos" que no lo
son en el resto del mundo civilizado -como disentir políticamente, sacrificar
una vaca de su propiedad o comerciar, o robaron por serles imposible vivir del
salario.
Creo que es el momento de que S.S. nos alcance del Gobierno
de Cuba que no prohíba más a la Iglesia el que los presos reciban
los auxilios de la Religión, particularmente los moribundos y condenados
a muerte a los que desde 1960-61, con abolición de la tradición,
no les consienten un sacerdote que les dispense los últimos sacramentos:
Y es éste uno de los males sobre los que la Iglesia guarda silencio.
No trazo un cuadro, boceto apenas pequeñas muestras
del mal que reina en Cuba incompatible con que nuestros obispos declaren como
lo han hechos sobre "las buenas relaciones entre la Iglesia y el Estado"
-lo que no puede significar sino malas relaciones con el pueblo del que el Estado
abusa- y llame a nacionales y a extranjeros a "la conservación del
orden" -porque en tiranía no existe tal orden sino opresión.
Le ruego, siempre por Cristo, que rompa uno de los silencios
más graves de la Iglesia y la diplomacia internacional apelando al Gobierno
de Cuba para que deje sin vigor la orden existente desde sus primeros años
de que en caso de disturbios o muerte de Fidel Castro ocurra una redada de desafectos
y autoridades religiosas. Orden que ejecutó ya el Gobierno en 1961 cuando
el desembarco en Bahía de Cochinos, 1962 cuando la Crisis de los Cohetes
o de Octubre y en 1994 cuando el motín conocido como "el maleconaso".
Esta orden tiene un inciso que en caso de mayor peligro para
el Poder dispone la masacre de los arrestados, tan cierto que es público
que para cumplirla los bloques de la prisión de Isla de Pinos permanecieron
minados con dinamita durante periodos de los años 60 para poder volarlos
sin dilación con sus más de 3000 presos encerrados. Hace aproximadamente
un año el general Raúl Castro expresó en televisión
en medio de delirante aplauso de su camarilla que su gobierno no haría
cambio y amenazó con que si ocurría los opositores "no lo
van a ver".
Esta orden es tanto más amenazadora cuanto que la camarilla
de poder esconde al anciano ex-dictador y su estado de salud, y sus ancianos
herederos demostraron en poco tiempo no tener nada que hacer ni que decir en
la grave crisis de Cuba, salvo aferrarse tozudamente al poder y acumular explosivos
bajo sus pies con medidas que incrementan el descontento.
Y el temor a la masacre tras la redada puede inducirnos a los
opositores a pesar de nuestra vocación pacífica a ejercer el derecho
de legítima defensa en caso de los ilegales allanamientos domiciliarios
y detenciones que la policía política ejecuta habitualmente.
Perdone mi atrevimiento de escribirle y hacer públicos estos ruegos sobre
cosas que atañen al prestigio de mi Iglesia y a la salvación de
mi patria, algo me disculpa que otras cartas y ruegos a mis sacerdotes, a mi
arzobispo Ortega y una al Nuncio Apostólico no recibieron respuesta y
que es razonable mi temor de que estos males no hayan sido informados debidamente
a Su Santidad.
Padre Santo, que la Iglesia no abandone a Cuba.
Jaime Leygonier Fernández.
(Feligrés de la Parroquia- habanera - del Buen Pastor de Jesús
del Monte).
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