COMPLICADO FUTURO PARA LOS CUBANOS
Miriam Leiva
En retirada el Período Especial Veinteañero, mutante en el Período
Especial Terminal.
5 de noviembre de 2009
La Habana – www.PayoLibre.com
– Raúl Castro tuvo tres años para comenzar a recomponer
la Cuba que destruyeron 47 de voluntarismo del poder absoluto. En varias ocasiones
evidenció consciencia de la crisis multifacética y el imperativo
de ejecutar cambios económicos profundos y cierta apertura a las opiniones
y la creatividad individual. Sin embargo, por razones difíciles de precisar
con certeza, se quedó en medidas superficiales o dispersas, y el posicionamiento
en los cargos directivos de personas afines.
La cruda realidad se revela a las promesas y el hostigamiento.
La debacle económica debido al inmovilismo y la tozudez, se despeña
vertiginosamente por el pánico a permitir negocios individuales, pequeñas
y medianas empresas, porque desemboquen en presiones de los cubanos independizados
del Estado para tener derechos políticos y civiles.
Al parecer la máxima dirigencia del país está
entrampada también en la incertidumbre sobre la lealtad de los altos
cargos y los demás escalones hasta la base. Ha perdido el caudal político
y crecen las expresiones críticas, incluso de quienes hasta hace poco
mostraban incondicionalidad, pero que conscientes de la crisis, no quieren compartir
las culpas y procuran soluciones. Ni el extraordinariamente inoperante y menguado
embargo del quinto socio comercial norteamericano y primer exportador de alimentos
a la isla, ni los efectos de la crisis económica mundial, ni los tres
ciclones del 2008 han sido los causantes, aunque si agudizan los problemas acumulados
y carentes de planes integrales.
El círculo vicioso se amplia: para exportar hay que
producir; para producir los trabajadores tienen que motivarse, en primera instancia
por la retribución salarial. Los artículos alimenticios constituyen
el 80,0% de las importaciones, mientras el intercambio comercial descendió
36,0% en los primeros 9 meses de 2009, y los escasos productos cubanos tienen
bajos precios en el mercado mundial.
2009 ha transcurrido con limitaciones para el consumo de energía
eléctrica. En los meses finales de año las restricciones y apagones
podrían ser mayores. El transporte disminuye más, y las ofertas
en las tiendas decaen aceleradamente, incluidas las de venta en divisas. Desde
el gobierno se fomenta la idea de que se eliminarán los pocos productos
que quedan en el racionamiento y los comedores de centros de trabajo, sin que
existan opciones sustitutivas adecuadas. En general, los cubanos evidencian
deterioro constante del magullado nivel de vida.
Se congelan las cuentas bancarias y no se paga a los suministradores
extranjeros. Las subvenciones de Venezuela ya no compensan la incapacidad del
sistema, y las muchas visitas a “amigos” han permitido resolver
la inmediatez, pero nadie está dispuesto a tirar en un pozo sin fondo.
La mina petrolera en las profundidades marinas debe esperar a que sean rentables
las explotaciones.
El gobernante se empeñó en limpiar la imagen
hacia el exterior, maltrecha desde marzo de 2003. Ha seguido la “Escuela
de Fidel” para encandilar a la comunidad internacional con las incógnitas
sobre los cambios, ayudado eficientemente por el gobierno de España ambicioso
de jugar un papel influyente con el supuesto equipo heredero, para su frustración,
rápidamente defenestrado, que propiciaría la prevalencia de las
empresas ibéricas en las obras de reconstrucción, y eventualmente
en la privatización de sectores promisorios como el turístico.
Los latinoamericanos se lanzaron hacia La Habana, unos empujados por las dádivas
de Hugo Chávez y otros considerando preferible interactuar desde la integración
y las relaciones bilaterales.
Indudablemente, el General aplica una represión menos
llamativa, con detenciones intimidatorias de horas o días, juicios por
presunción de delito común para bajar la cantidad de presos políticos,
cuya existencia niega, y basada en fuertes inversiones para medios de inteligencia
y persecución. El respeto a los derechos humanos, la liberación
de los prisioneros de conciencia y políticos pacíficos, y la democratización
son menciones incómodas, soportadas para recompensar a los visitantes
que se doblegan a no escuchar opiniones distintas de las gubernamentales.
En Cuba se supera el Período Especial Veinteañero,
mutante en un Período Especial de la Fase Terminal. Raúl Castro,
como Presidente, determina la miseria material y espiritual de un pueblo burlado.
Crece la convicción ciudadana de que el desenlace podría ser permitir
la amplia participación para reconstruir y desarrollar, o la represión
brutal con nefastas consecuencias para todos los cubanos.
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