ASPIRINAS PARA CURAR UN CÁNCER
Oscar Espinosa Chepe
6 de noviembre de 2009
La Habana – www.PayoLibre.com
– Desde que a principios de los años 90 se permitieron los Mercados
Agropecuarios, con precios fijados por la oferta y la demanda, varios productos
quedaron excluidos, entre ellos la papa y los derivados de la ganadería
vacuna. El tubérculo sólo podía ofertarse en el comercio
racionado a razón de algunas libras al mes por persona a 30 centavos
en época de cosecha y 40 centavos los demás meses.
En algunos años de abundante producción, cuando
la recolección ha sido muy alta, fundamentalmente en marzo y abril, se
ha liberado la venta de algunas cantidades adicionales, pero casi siempre en
las tiendas controladas por el sistema de racionamiento.
En estos días, para sorpresa de los consumidores, ha
aparecido la papa en los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) a un peso la
libra, lo cual rompe los mecanismos de distribución existentes, sin conocerse
si algunas cantidades de papa continuarán distribuyéndose de forma
racionada. Esto coincide con la medida de eliminar el chícharo vendido
en el racionamiento a razón de 10 onzas al mes por persona, a 16 centavos
la libra. En adelante sólo su venta se realizará de forma liberada
a 3.50 pesos la libra, lo cual se efectuaba desde hace meses en paralelo con
las pequeñas cantidades ofertadas en el mercado racionado.
Hay que subrayar que la papa ha sido la única vianda
que ha permanecido en el sistema de racionamiento, pues las demás y las
hortalizas pasaron desde hace tiempo a ser vendidas en los MAE, con precios
fijados por instancias estatales y tradicionalmente con poca y deficiente calidad,
o por los Mercados de Oferta y Demanda (MOD) donde participa el sector privado
con precios más altos, pero con surtido sustancialmente mejor y calidad
en los artículos. Siempre cantidades de papa se comercializaban en el
mercado negro a un precio de alrededor de un peso la libra, el cual coincidentemente
ahora se ha tomado para venderla en los MAE.
La cosecha de papas este año, sin ser récord,
no puede calificarse como mala, con una producción de 283,2 miles de
toneladas hasta el cierre de agosto. Esta se realiza fundamentalmente entre
febrero y abril, y es uno de los cultivos más exigentes de la agricultura
cubana. Se produce en las mejores tierras de la provincia de La Habana, algunas
áreas de excelente suelo de Matanzas y Ciego de Ávila, y en menor
extensión en otros lugares. Necesita una buena preparación de
la tierra, temperaturas no elevadas, riego controlado, terrenos sin exceso de
humedad y altos niveles de mecanización que demandan consumos importantes
de combustible. Es altamente dependiente de insumos importados desde las semillas
en considerable porcentaje, pesticidas y otros. Por tanto es uno de los cultivos
más costosos y arriesgados de los realizados en Cuba.
La decisión de comercializar esta vianda de forma liberada
en los MAE, y el chícharo -en su totalidad- en otros establecimientos,
pudiera responder a varios factores. En primer lugar, la oferta de otros productos
es crecientemente deficiente en los MAE, a lo que se une un generalizado desabastecimiento
de artículos y servicios en el mercado, incluido el segmento de mercancías
vendidas en moneda convertible; cuando paralelamente el Estado se ha visto obligado
a hacer fuertes desembolsos financieros para elevar los deprimidos salarios
en varias categorías ocupacionales.
Sólo en la remuneración de profesores y maestros
a partir de septiembre se calcula un gasto anual adicional superior a los 800
millones de pesos, a lo que se suman los derivados del cierre de comedores y
el pago de parte del salario a trabajadores interruptos a causa del cierre de
centros de trabajo como consecuencia de la crisis. Ya en 2008 se pudo apreciar
un aumento considerable del dinero en circulación y en cuentas de ahorro
a la vista o a plazo fijo, en un monto que representó un 41.9% del PIB,
según datos oficiales, un 4,7% de crecimiento respecto al año
anterior; mientras aumentó el déficit presupuestario a un preocupante
6,9% del PIB, de -1 693.5 millones de pesos en el 2007 a -4 200.0 el pasado
año. Un proceso inflacionario que parece profundizarse, con nefastas
consecuencias en una economía de por sí ajena a provocar incentivos
productivos.
Quizás la decisión de vender algunas cantidades
de papas y chícharos en el mercado libre controlado por el Estado responda
a la necesidad de reforzar la debilitada oferta, y recuperar algún circulante,
aunque claro está, representa una aspirina para curar un cáncer,
si la producción de bienes y servicios continúa en la crisis en
que se encuentra. También la decisión podría estar enmarcada,
en una política de reducción paulatina del sistema de racionamiento,
lo cual se corresponde con las discusiones públicas provocadas recientemente
por el gobierno sobre la conveniencia o no de eliminarlo.
Oscar Espinosa Chepe es Economista y Periodista Independiente.
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