Versión para Imprimir
Los que no pueden faltar: Chet Baker
Luis Cino Álvarez
22 de junio de 2012
La
Habana, Cuba – www.PayoLibre.com
– Hay una canción de Burt Bacharach que en la
interpretación del trompetista Herb Alpert, de 1968,
es una de mis preferidas de siempre: This guy's in love with you. Es
una de las pocas piezas en que Herb Alpert canta. ¡Y
de qué manera!
No
acierto a explicarme por qué la mayoría de los trompetistas cuando
cantan, lo hacen con mucho swing. Ni falta que les hace tener voces
portentosas. Louis Armstrong es un ejemplo. En el extremo contrario,
por lo introvertido e intimista, está Chet Baker: puro
sentimiento, lirismo y musicalidad. Para nada empalagoso.
Chet Baker (1929-1988), uno de los mejores
trompetistas del jazz cool, no lograba ocultar su timidez. Su inseguridad
se reflejaba en su forma de cantar, entre un solo de trompeta y otro. Era como
para no perder la línea melódica, o como si solo quisiera desahogarse,
sin que repararan demasiado en él. Y en eso radica precisamente su mayor
encanto. En su tiempo no tuvo el reconocimiento que merecía, pero dejaba
corto a cualquier crooner. Los standards de la música americana,
luego de interpretados por él, no dan ganas de escucharlos por ningún
otro. Ni siquiera por Sinatra. Haga la prueba, por ejemplo,
con Time
after time y My
funny Valentine. Después me dice.
Las drogas hicieron un infierno sus últimos años.
Murió el 13 de mayo de 1988, al lanzarse por la ventana de un hotel de
Ámsterdam, Holanda. Los melómanos perdimos más que él,
a quien la vida, al menos de la forma que la vivía, ya no le interesaba
particularmente. Todavía no hemos hallado su relevo. Es poco probable
que lo consigamos.
luicino2004@gmail.com
Foto: Disco
Fuente: Primavera
Digital
|