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Carta a ciegas a Rosario Piedra
10 de julio de 2012
La Habana,
Cuba – www.PayoLibre.com –
Rosario Piedra tiene derecho a saber quién y por qué le escribe,
por lo que se me impone la necesidad de hacer algo que detesto: hablar de mí.
Meter en un par de párrafos sesenta y un años
de intrascendencias es algo que no quiero –ni se me puede obligar–,
por lo que iré a los puntos biográficos que puedan ayudar al objetivo
de explicar el porqué de esta rara misiva, a ciegas porque no tengo ni
idea de quién es Rosario Piedra.
Bueno, tampoco es tan así, sé que es hermana
de Jesús Piedra Ibarra (mexicano desaparecido), que
el 14 de junio de 2012, en la inauguración del Museo de la “Memoria
Indómita”, pronunció unas palabras que esgrimo para que
los familiares de cubanos desaparecidos comprendan por qué es necesario
integrar la Asociación de Familiares de Cubanos Desaparecidos (AFACUDE),
inauguración de la que tuve conocimiento gracias a un reporte de Asela
Vier, reportera de EFE: "La muerte nos hace descansar, pero la desaparición
no mata ni deja vivir; es la tortura perenne".
Mi nombre es José Alberto Álvarez Bravo,
vivo en Calle J #104, 1er piso apto. 10, e/ Calzada y 9, en El Vedado, La Habana,
junto a mi actual esposa Lilia Castañer, miembro activa del movimiento
Damas de Blanco Laura Pollán. De tres relaciones anteriores, tengo cuatro
hijos y cuatro nietos.
Hace poco más de veinte años hice mis primeros
intentos de iniciarme en el activismo opositor, por lo que me acerqué
a la poetisa María Elena Cruz Varela, por quien sentía –siento–
una profunda admiración y un gran cariño; luego comenzaron a ocurrir
en el Grupo Opositor Liberal Criterio Alternativo sucesos desincentivantes,
unido al hecho cierto de que mi determinación no me alcanzaba para superar
el terror que el castrismo ha sembrado bajo la piel del pueblo cubano.
La mezcla enervante de miedo y falta de fe, me condujeron de
regreso a la manada anodina, aunque sin el humillante reingreso a las filas
de los CDR, ni siquiera al sindicato oficialista. En el 2007, un atropello contra
un hijo putativo me impuso incorporarme de lleno a la lucha contra los abusos
de poder del sucesor dinástico, el despreciable tirano Raúl Castro
Ruz.
Creo que ya le he dedicado demasiado espacio a este viejo flaco;
ahora viene el porqué le escribo a Rosario Piedra. Esto es más
fácil.
Quiero que la AFACUDE, de la que soy iniciador y Secretario,
establezca relaciones de intercambio de experiencias y solidaridad con el ya
mencionado Museo de la “Memoria Indómita”, por lo que pediré
la intercesión de mis amigos y hermanos de ideales en el destierro para
lograr este objetivo. Ya.
No quiero terminar sin mencionar algo peculiar en esta misiva;
las cartas públicas suelen ser alaridos de condena contra abusos y arbitrariedades
de los poderosos soberbios y arrogantes, como la que redacté al miserable
Raúl Castro –“Carta pública a un General sin guerras”
–, o la que acaba de publicar en los medios mi amigo y hermano Jorge
Luis García Pérez 'Antúnez', sin embargo, ésta
es una carta en busca de amor y comprensión para la tragedia cubana más
allá de sus fronteras. Para luchar porque los desaparecidos cubanos no
mueran de olvido.
Gracias anticipadas a quienes me ayuden a encontrar a
Rosario.
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