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Los que no pueden faltar: Sam Cooke
Luis Cino Álvarez
4 de agosto de 2012
La Habana,
Cuba – www.PayoLibre.com –
Cuando tuve suficiente edad para empezar a disfrutar de verdad la música,
digamos doce o trece años –fui siempre bastante precoz para algunas
cosas, a pesar de que el tamaño no me ayudaba mucho-, canciones de Sam
Cooke como You
send me, Chain gang, Cupid,
Wonderful World, ya eran viejas.
Habían sido éxitos hacía siete u ocho
años y a su intérprete lo habían asesinado en un motel
de Los Ángeles en 1964. Pero todavía las ponían, de vez
en cuando, como oldies, por la WQAM (en la radio cubana, ni hablar). Y a mí
me encantaban.
Paradójicamente,
mientras más viejas se hicieron aquellas canciones, más se escucharon.
No sólo cantadas por Sam Cooke, sino también
en versiones de Rod Stewart, Cat Stevens, The Rolling Stones, The Animals,
Smokey Robinson, Dr. Hook, Jim Croce, José Feliciano y muchos
otros. En honor a la verdad, todas muy buenas versiones, pero no tan buenas
como las originales.
Sólo Otis Redding, que fue el intérprete
definitivo de las canciones de Sam Cooke, logró igualarlo.
Sólo que era tanta la intensidad expresiva de Otis Redding
que a aquellas canciones las alejaba de su carácter festivo y las convertía
en otra cosa. Maravillosa, pero otra…
A pesar del retraso con que llegué a la música
de Sam Cooke, es como si la hubiera escuchado toda la vida.
No aburre ni se pone vieja. Todo lo contrario. Y no es que yo sea un fanático
de la música soul de los años 60 y 70. Es mucho más. Lo
mismo te conmueve a más no poder con A change gonna come que te energiza
y te larga de vuelta a la adolescencia con Only sixteen. Pruebe a no
mover siquiera los pies con Havin’ a party o Twistin’
the night away. Decididamente, la de Sam Cooke es la música
ideal para pasarla bien. Se la recomiendo: no puede faltar.
Foto: Wikipedia
luicino2012@gmail.com
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